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Alopecia Areata

La causa no está aclarada totalmente. Se sabe que la alopecia areata tiene un origen autoinmune, es decir, las defensas del propio organismo atacan a la raíz del pelo produciendo una inflamación que hace que se caiga y no vuelva a crecer hasta que la inflamación cese. El motivo por el que se desencadena esta reacción inflamatoria es completamente desconocido. 

Existen pruebas de que la genética influye en el desarrollo de la alopecia areata. El estrés puede actuar como desencadenante.

CLÍNICA Y EVOLUCIÓN

Existen muchas formas de alopecia areata. La forma más frecuente es la aparición de áreas sin pelo ovaladas en el cuero cabelludo de forma aislada o poco numerosas (1-5). Cuando el número de placas es muy numeroso podemos decir que la alopecia areata es multifocal. Las formas más graves de alopecia areata producen una pérdida del cabello generalizada, incluso llegando a perder todo el pelo del cuero cabelludo (alopecia areata total). En ocasiones también se puede perder el vello de las cejas, las pestañas y del cuerpo (alopecia areata universal).

La evolución de la alopecia areata es imprevisible, puede durar unos pocos meses o muchos años. Al tratarse de un proceso autoinmune, la alopecia puede presentar episodios de mejoría incluso sin tratamiento, pero de la misma forma puede estar “activa” y perderse pelo durante mucho tiempo seguido. En estos casos, el tratamiento podrá conseguir que reaparezca el pelo, pero al ir retirando el tratamiento existe la posibilidad de que se vuelva a perder.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la alopecia areata se realiza clínicamente (con el interrogatorio y la exploración médica). Durante la exploración el médico realizará pequeños tirones de mechones de cabello, esta técnica se conoce como pull-test y permite examinar los pelos extraídos para conocer el daño en la raíz del pelo debido la inflamación.

La tricoscopia digital (microscopio digital utilizado en la consulta) es especialmente útil en el diagnóstico y el control de la enfermedad. El análisis del pelo y su nacimiento a nivel microscópico nos permite constatar la eficacia del tratamiento y detectar brotes de forma precoz. Cuando la inflamación está activa la raíz folicular se daña y el cabello se debilita en su base, de esta forma se pueden observar pelos en signos de exclamación (!) y puntos negros microscópicos en cuero cabelludo. Si la enfermedad está controlada el pelo comenzará a crecer en forma de vello fino que se detecta microscópicamente antes que a simple vista.

TRATAMIENTO

Hoy en día no existe un tratamiento curativo frente a la alopecia areata. Sin embargo, existen tratamientos médicos que en muchos casos son capaces de frenar la caída y hacer que el cabello vuelva a crecer. Tan importante es conseguir que crezca el pelo como luego mantenerlo, que suele ser la parte más compleja del tratamiento médico, ya que son habituales las recaídas.

Desde el punto de vista farmacológico, suelen usarse medicamentos antiinflamatorios para actuar sobre el mecanismo autoinmune. Dentro de este grupo se incluyen las lociones con corticoides y las infiltraciones locales con microinyecciones de triamcinolona, que permiten controlar el crecimiento de áreas pequeñas del cuero cabelludo. Este procedimiento no requiere preparación previa y se realiza en la consulta siempre que sea necesario. Consiste en la infiltración de triamcinolona directamente en cuero cabelludo mediante múltiples microinyecciones que cubran toda la superficie afectada. Puede ser levemente doloroso, pero se tolera bien y se tarda muy poco en realizarlo. Es una excelente opción para controlar la enfermedad cuando reaparecen pequeñas zonas de alopecia tras la reducción o suspensión de la medicación oral.

Cuando el cuadro lo requiere pueden prescribirse corticoides orales en minipulsos semanales. Esta pauta permite tomar el tratamiento de forma cómoda (tan sólo dos dosis semanales) y evita en gran medida la aparición de los típicos efectos adversos asociados al tratamiento con corticoides en pautas diarias. Algunos pacientes, especialmente las mujeres postmenopáusicas, requieren complementar el tratamiento con suplementos de calcio y vitamina D.

Si las opciones anteriores no son suficientes o no se pueden utilizar, se podría plantear el tratamiento con inmunosupresores clásicos. Estos medicamentos también se utilizan en otras enfermedades dermatológicas y requieren monitorización con laboratorios sanguíneos periódicos.

El trasplante capilar es una opción NO recomendada para pacientes con alopecia areata, ya que el pelo trasplantado podría volver a caerse dada la naturaleza autoinmune de la enfermedad.